Educación emocional desde la infancia
Escuelas que enseñan a reconocer emociones, resolver conflictos sin violencia y desarrollar empatía reducen el acoso escolar y la agresividad social.
Mediación comunitaria
Barrios que usan mediadores vecinales para resolver disputas (ruidos, espacios, conflictos familiares) evitan que los problemas escalen a violencia o procesos judiciales.
Diálogo intercultural
Programas que reúnen a personas de diferentes culturas, religiones o nacionalidades para compartir experiencias disminuyen prejuicios y xenofobia.
Justicia restaurativa
En lugar de centrarse solo en castigo, se promueve que quien causa daño repare a la víctima y a la comunidad. Mejora la reintegración social y reduce reincidencia.
Educación en igualdad de género
Políticas educativas que enseñan respeto, corresponsabilidad y eliminación de estereotipos reducen violencia y discriminación.
Escuelas como centros comunitarios
Abrir colegios fuera del horario escolar para actividades culturales, deportivas y sociales fortalece la cohesión del barrio.
Espacios públicos inclusivos
Parques, bibliotecas y centros culturales accesibles y seguros fomentan la convivencia entre edades, culturas y grupos sociales distintos.
Participación ciudadana real
Presupuestos participativos y asambleas vecinales hacen que las personas se sientan escuchadas, reduciendo tensiones sociales.
Alfabetización digital y contra la desinformación
Programas que enseñan a identificar noticias falsas y discursos de odio ayudan a frenar conflictos que nacen en redes sociales.
Políticas de inclusión social
Acceso a educación, empleo, vivienda y salud para grupos vulnerables reduce desigualdad, que es una de las principales causas de conflicto social.
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